El invento para tratar la HISTERIA FEMENINA
Y como paso de curar enfermedades a otros usos más “lúdicos”.
Si habéis leído el post anterior, la Histeria Femenina, se trataba por consejo médico, fue una supuesta enfermedad que, desde la antigüedad, pensaban que atacaba a la mujer cuando esta estaba irritable, y si os acordáis no hace tanto, y aún a día de hoy seguimos usando la frase a modo despectivo «estas histérica», y que los juguetes eróticos son «consoladores».
Pero ya es el momento de cambiar, estos usos, estar Histérica, es sinónimo de vida, de salud, de tu sexualidad conocida.
Consoladores, ¡nooo! si acaso Alegradores, que el uso de juguetes eróticos es para nuestra salud sexual y nuestro placer.
Ahora si vamos a retomar la historia:
El primer vibrador tuvo un origen muy diferente del que se asocia hoy en día. Comenzó a usarse en 1870 ,
Y así llegamos al siglo XIX, donde esta supuesta enfermedad se convierte en una especie de plaga entre las mujeres de la época 🙂
Cualquier comportamiento extraño – ansiedad, irritabilidad, fantasías sexuales – es considerado como un claro síntoma y la paciente es enviada inmediatamente a recibir un masaje culla finalidad era obtener -paroxismo histérico– , lo que actualmente llamamos, – orgasmo- .
En 1859 un doctor aseguró que una de cada cuatro mujeres estaba aquejada de histeria, y reunió decenas de páginas de posibles síntomas, con lo que casi cualquier dolencia leve podía servir para diagnosticarla. Los médicos pensaban que la tensión de la vida moderna hacía a las mujeres más susceptibles a desórdenes nerviosos.
Y ahora el porque :
El único problema era que los médicos no disfrutaban con la tediosa tarea del masaje. La técnica era difícil de dominar, recordar que era un procedimiento manual, por lo que el médico y podía tomar horas.
Derivarlas a las comadronas, una práctica por otra parte habitual, pero era una pérdida de oportunidades y de negocio para el médico, así que estos, a pesar de tener las manos cansadas de tanto “masaje” , comenzaron a plantearse otro tipo de soluciones para mantener los ingresos y a las pacientes.

Pero el primero que tuvo la idea de crear ese invento fue un médico británico llamado Joseph Mortimer Granville , que en 1870 , cansado de curar manualmente a sus pacientes, patentó el primer vibrador electro-mecánico con forma fálica, y aunque de un tamaño considerable, fue todo un éxito, ya que lograba “aliviar” a las pacientes en menos de diez minutos de una manera relativamente sencilla.
Visto el potencial del aparato, y para evitar las vergonzosas visitas al médico, una avispada empresa, llamada “Hamilton Beach”, comenzó a producir en 1902 vibradores de tamaño más pequeño.
Varios modelos comienzan a comercializarse a través de todo tipo de publicaciones, e incluso en periódicos de tirada nacional. “La vibración es la vida” – se publicaba en algunos anuncios – “Porque tú, mujer, tienes derecho a no estar enferma”.
En muchos catálogos femeninos el vibrador se publicita como “instrumento para la tensión y la ansiedad femenina”. Su uso se promociona como una forma de mantener a las mujeres relajadas y contentas. “La vibración proporciona vida y vigor, fuerza y belleza” – dicen los anuncios – “El secreto de la juventud se ha descubierto en la vibración”. Su comercialización llega a tal extremo que algunos modelos incluyen un recambio adaptable que convierte el vibrador en una batidora.
La difusión de la electricidad en el hogar facilitó la llegada del vibrador al mercado de consumo. El atractivo de un tratamiento en la intimidad del propio hogar hizo que el vibrador alcanzase una cierta popularidad. De hecho, llegó al mercado mucho antes que otros dispositivos eléctricos: nueve años antes del aspirador y diez años antes de la plancha
La variedad de vibradores de aquella época era inmensa, muchos modelos funcionan con corriente eléctrica, otros lo hacen con baterías o gas, incluso se diseñan algunos que funcionan a pedales, para proporcionarle a su paciente su correspondiente ración de alivio. Los aparatos tenían velocidades que van desde 1.000 a 7.000 pulsaciones por minuto y los precios pronto empiezan a ser asequibles para su uso doméstico teniendo un gran auge de ventas hasta los años 20.

Pero a partir de 1920, los vibradores aparecen en las primeras películas pornográficas, y empiezan a perder su imagen de instrumento médico. Esto, unido a que a principios de los 50 la “Asociación americana de psiquiatría” declaró que la Histeria no era una enfermedad, hizo que el vibrador fuera visto como un juguete sexual y considerado instrumento de perversión, comenzando poco a poco a ser un tabú, connotación que casi continua teniendo hoy en día en muchos lugares.
Y es que, chicas, es una lastima, pero actualmente la histeria no cuela como excusa para ir a comprar un vibrador.
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